{"id":44,"date":"2009-06-15T22:58:12","date_gmt":"2009-06-16T03:58:12","guid":{"rendered":"http:\/\/devel.zabludovsky.info\/?p=44"},"modified":"2026-04-25T17:04:01","modified_gmt":"2026-04-25T23:04:01","slug":"alinka-4","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/alinka.zabludovsky.info\/index.php\/2009\/06\/15\/alinka-4\/","title":{"rendered":"\u00c1linka"},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u00c1linka, qu\u00e9 bonito nombre.<\/p>\n\n\n\n<p>Gracias, me dijo, visiblemente emocionada al recibir mi libro. Fue en casa de Anna Zagury, un martes por la noche. Una noche fr\u00eda. La vista de la ciudad desaparece por los ventanales del departamento nuevo de Anna. Recuerdo la bella chalina que \u00c1linka llevaba sobre los hombros.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Tom\u00f3 el libro y en un gesto muy suyo se pas\u00f3 la mano sobre el cabello cano, recogido en un elegant\u00edsimo chongo. Un cabello distinguido, sin duda, como ella. De inmediato surgi\u00f3 una simpat\u00eda entre nosotras, cosa que permaneci\u00f3 hasta el fin del fin. Le dediqu\u00e9 el libro y me sorprend\u00ed de mi propia emoci\u00f3n por compartir con ella mi aventura literaria.<\/p>\n\n\n\n<p>De inmediato, comenz\u00f3 a hojear la novela, y sus verdes ojos, verde-luz, verde esmeralda, color de la esperanza, parec\u00edan captar la esencia de lo escrito con una mirada sumamente inteligente y concernida. Y su gesto era el de una joven muy joven, y enamorada. S\u00ed, \u00c1linka ten\u00eda eso. Joven y enamorada. Le\u00eda la portada del libro y era una caricia de amistad. Entonces intu\u00ed que \u00c1linka era una persona con una gran capacidad de amar, lo cual m\u00e1s tarde en el corto tiempo que tuve el privilegio de su afecto comprob\u00e9, y con creces.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos hab\u00eda recibido en su casa. Vest\u00eda pantal\u00f3n negro, camisa blanca y una sonrisa carmes\u00ed en los generosos labios. Su casa se le parec\u00eda, es incre\u00edble como la personalidad forma parte de las paredes, las flores, la mesa. La casa de \u00c1linka ten\u00eda su sello. Grandes ventanales de luz, una nutrid\u00edsima biblioteca, cuadros y m\u00e1s cuadros, una galer\u00eda de arte. Nos llev\u00f3 a Rafael y a m\u00ed a recorrer las fotograf\u00edas de las obras arquitect\u00f3nicas de su finado marido el Arq. Zabludovsky, con\u00a0 orgullo y euforia contaba los detalles del auditorio nacional, los de tantos y tantos edificios, nos invit\u00f3 a la presentaci\u00f3n del libro que se edit\u00f3 en honor del Arq. Y se le notaba\u00a0 un placer casi f\u00edsico transmitido a trav\u00e9s de palabras sencillas, seguras, genuinas, acostumbradas a ser sinceras, unas palabras que no tienen nada que esconder.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego, tomamos la clase con Pepe Gordon y es siempre un Bliss, en todo el sentido de la palabra. Una tranquila felicidad que irradia. Se respira un resplandor de energ\u00eda. Una lucidez de quien no adivina m\u00e1s: sin esfuerzo, se sabe. Entonces nos mantenemos en silencio, quietos. Es como si nos vinieran a anunciar algo: tal vez \u00bfla ut\u00f3pica paz entre los hombres?<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s, pasamos a cenar. Fue mi primer encuentro con los romeritos. \u00c1linka me dijo, no, con el tenedor no, d\u00e9jame prepararte un taco, \u00bfte gustan los camarones? enroll\u00f3 los romeritos\u00a0 y camarones con la tortilla y me los ofreci\u00f3. Prueba los chilitos rellenos, no son poblanos, son chiles chipotle. Una exquisitez de verdad. Alinka se mov\u00eda con gracia entre nosotros, compa\u00f1eros de clase, amigos, en aquella ocasi\u00f3n \u00e9ramos muchos, a cada uno le proporcionaba una atenci\u00f3n diferente, y siempre con la sonrisa. La vi feliz.<\/p>\n\n\n\n<p>El esposo de una amiga, sabes, sobrevivi\u00f3 al c\u00e1ncer veinticinco a\u00f1os, me dijo en\u00a0 Almacenes Liverpool. A\u00c1linka se hab\u00eda cortado el cabello, se le ve\u00eda m\u00e1s joven y as\u00ed se lo expres\u00e9. No me encanta, respondi\u00f3, extra\u00f1o mi chongo. Veinticinco a\u00f1os, y est\u00e1 perfecto, segu\u00eda cont\u00e1ndome, es s\u00f3lo un t\u00e9 que cultivan en Veracruz, si te parece bien lo mando a traer para tu Liz.<\/p>\n\n\n\n<p>Al d\u00eda siguiente ten\u00eda yo en casa una bolsa enorme del t\u00e9. Ven\u00eda acompa\u00f1ado de la generosidad y de la buena vibra de mi amiga \u00c1linka.<\/p>\n\n\n\n<p>No. No fui a verla. No. No Le mand\u00e9 las flores que le hab\u00eda comprado. &nbsp;Detesto la enfermedad. Detesto la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p>De una vez por todas, la palabra muerte. Cu\u00e1ntas veces en un silencio tal no me he preguntado por mi amiga sin atreverme a preguntar por ella, sin atreverme a llamarla.<\/p>\n\n\n\n<p>Una de esas veces, reci\u00e9n despu\u00e9s de que pas\u00f3, record\u00e9. En el departamento de Anna Zagury, el primero. Es siempre primavera en ese lugar que se\u00f1orea sobre las jacarandas en flor, \u00bfya estaban floreando? Se siente calor, es el calor humano. Aunque falte un importante pilar, la casa sigue de pie tan digna como su due\u00f1a.\u00a0 Fue la \u00faltima vez que vi a \u00c1linka. Sufr\u00eda. No prob\u00f3 las almendras, tampoco la copa de vino que le ofrec\u00ed. Se levant\u00f3 y se fue antes de la cena\u2026 y todas las veces que pienso\u2026\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Es que era el cuerpo que dol\u00eda\u2026 Esa noche so\u00f1\u00e9 que yo tambi\u00e9n hab\u00eda visitado la muerte y despert\u00e9 relajada, pensando en eso que odio. Muerte, te odio.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego, es raro, despu\u00e9s de que se fue, al igual que mi padre y para m\u00ed fue doloroso\u2026 luego, sent\u00ed alegr\u00eda. Una extra\u00f1a alegr\u00eda. Era s\u00f3lo el cuerpo que se iba. S\u00ed. Una alegr\u00eda, como si ella estuviera por fin libre mientras que el cuerpo mor\u00eda. Una extra\u00f1a alegr\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\">Stella Rayek<\/p>\n<\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00c1linka, qu\u00e9 bonito nombre. Gracias, me dijo, visiblemente emocionada al recibir mi libro. 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