{"id":86,"date":"2010-03-02T23:13:26","date_gmt":"2010-03-03T05:13:26","guid":{"rendered":"http:\/\/devel.zabludovsky.info\/?p=86"},"modified":"2026-04-25T16:06:07","modified_gmt":"2026-04-25T22:06:07","slug":"un-dia-especial-con-alinka","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/alinka.zabludovsky.info\/index.php\/2010\/03\/02\/un-dia-especial-con-alinka\/","title":{"rendered":"Un d\u00eda especial con \u00c1linka"},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>El a\u00f1o fue 1986. El mes deb\u00eda ser junio. \u00bfPor qu\u00e9 ese mes espec\u00edficamente si la Copa Mundial de F\u00fatbol No. 13, que se llevaba a cabo en M\u00e9xico, dur\u00f3 del 31 de mayo hasta el 29 de junio\u2026? El 21 de junio se conmemoraba un aniversario de bodas m\u00e1s de esa pareja m\u00edtica conformada por Olga y Rufino Tamayo.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, si ese d\u00eda de junio cay\u00f3 en s\u00e1bado o en domingo, ya no lo recuerdo, pero me inclino a pensar que fue domingo. El 21 de junio de 1986, un grupo numeroso de familiares y amigos de los Tamayo nos reunimos en casa de una de sus sobrinas, Mar\u00eda Eugenia Berm\u00fadez, y su esposo Luis Ferrer para celebrar al rey y reina del arte mexicano. \u201c\u00a1Vivan los Tamayo!\u201d Est\u00e1bamos tan felices\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Era mediod\u00eda de un sol derrochador. Las mesitas colocadas en la terraza y jard\u00edn daban un aire festivo al hogar de los Ferrer -que nada f\u00e9rreos- manten\u00edan abierto el ventanal del comedor, donde un&nbsp;<em>buffet<\/em>&nbsp;exhib\u00eda platillos y manjares de la cocina oaxaque\u00f1a. El gran postre, para muchos, ser\u00eda el enfrentamiento de f\u00fatbol entre los equipos de M\u00e9xico y Alemania.<\/p>\n\n\n\n<p>La memoria que, a veces caprichosa, selectiva o arbitraria suele sernos infiel, para suerte m\u00eda trae a colaci\u00f3n algunos nombres de la familia. En primer lugar, las sobrinas y sobrinos en flor: Marcela y Adriana, de nueve y once a\u00f1os; Jos\u00e9 Vicente y Jos\u00e9 Antonio, de cinco y siete a\u00f1os. Rosa (\u201csin espinas\u201d) Vicente y Priscila Berm\u00fadez, Mar\u00eda Elena Berm\u00fadez y su esposo Rodrigo Pe\u00f1a, Pepe Reyes con su esposa Martha, do\u00f1a Lola Ferrer -madre del anfitri\u00f3n- y Deborah -madre de la anfitriona- en silla de ruedas, acompa\u00f1ada por su esposo Vicente. Entre los amigos, -y perd\u00f3n por ponerme delante-, yo y mi esposo as\u00ed como los galeristas de Rufino: Alberto y Alegra Misrachi y, por supuesto, Alinka. No estoy segura si su esposo estuvo ausente a causa de alg\u00fan viaje de trabajo. Esta lista reducida, ha querido ser modesta aunque pudiera resultar molesta.<\/p>\n\n\n\n<p>Un grupo subi\u00f3 al cuarto de la televisi\u00f3n para ver el juego. Aclaro de inmediato que, desde ni\u00f1a, he sido fan\u00e1tica de \u201cla pelota\u201d (como los cubanos sol\u00edamos llamar al juego de&nbsp;<em>baseball<\/em>&nbsp;o&nbsp;<em>beisbol<\/em>). Mi afici\u00f3n sufri\u00f3 un cambio radical, en 1970, durante un memorable juego de la semifinal de esa copa celebrada tambi\u00e9n en M\u00e9xico, en el mes de junio, pero el d\u00eda 17. Dicho vuelco lo tuvo precisamente ese pen\u00faltimo juego, verdaderamente card\u00edaco, que sostuvieron Alemania e Italia. Me provoc\u00f3 un derrame de adrenalina tal, que acab\u00f3 por arrastrar a mi esposo y a m\u00ed hacia el Estadio Azteca para ver la final entre Brasil e Italia. Y ah\u00ed est\u00e1bamos entre los 86,851 espectadores que le ech\u00e1bamos porras a&nbsp;<em>Pel\u00e9<\/em>&nbsp;y a&nbsp;<em>Tostao.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Acept\u00e9, en aquel 1970, como una indicaci\u00f3n de mi nuevo destino, que una oreja me jalar\u00eda hacia \u201cla pelota\u201d (en singular) y la otra hacia el&nbsp;<em>fut<\/em>&nbsp;(no&nbsp;<em>foot&nbsp;<\/em>en plural). Ni modo, M\u00e9xico me hab\u00eda convertido en una fan\u00e1tica bipolar. Sirva este circunloquio a modo de nota explicativa para lo que sigue.<\/p>\n\n\n\n<p>En aquel cuarto de la televisi\u00f3n, donde la griter\u00eda mostraba un desenfreno, nos lleg\u00f3, como eco perdido, la noticia de que&nbsp;<em>Pepa<\/em>&nbsp;(o tal vez fue&nbsp;<em>Pili<\/em>) mientras retozaba sus cuatro patas en el jard\u00edn, hab\u00eda ingerido, probablemente, alguna de las alb\u00f3ndigas de veneno destinada para las ratas, ya que el animalito sufr\u00eda una serie de contorsiones sospechosas. La alegr\u00eda se hab\u00eda trocado en tragedia hist\u00e9rica. Olga estaba desesperada.<\/p>\n\n\n\n<p>Admito que los fan\u00e1ticos del f\u00fatbol, entregados a la contemplaci\u00f3n de su juego predilecto, se asemejan a aqu\u00e9llos jugadores de ajedrez del poema de Ricardo Reis, (un heter\u00f3nimo de Fernando Pessoa) por aquello de que: \u201ccuando el rey de marfil est\u00e1 en peligro,\/ \u00bfqu\u00e9 importa la carne y el hueso\/ de las hermanas y de las madres y de los ni\u00f1os?\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Convencidos est\u00e1bamos que nuestra misi\u00f3n era quedarnos ah\u00ed, ayudando a la selecci\u00f3n no precisamente para hacer la ola sino para dejar que las buenas vibras, imprescindibles para el triunfo, le otorgasen fuerza -valga el pleonasmo- a nuestra fuerza espiritual de apoyo.<\/p>\n\n\n\n<p>No hace mucho, pregunt\u00e9 a Mar\u00eda Eugenia sobre el incidente de la perrita en aquella fiesta. Su respuesta fue una negaci\u00f3n perfectamente consciente de lo higi\u00e9nico que a veces resulta el olvido. \u201cSabes, Nedda, para mi todo eso fue tan angustioso, que lo he bloqueado.\u201d \u00bfPor qu\u00e9, ahora, he querido desbloquearlo?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Es que aqu\u00ed hace su entrada triunfal \u00c1linka!<\/p>\n\n\n\n<p>En palabra de Guillermo Cabrera Infante fue como una \u201cdiosa grandiosa\u201d. De volada, se llev\u00f3 en su auto a Olga y a la perrita en cuesti\u00f3n al consultorio de un veterinario. Pero, si supuestamente era domingo, \u00bfc\u00f3mo se dio esa revisi\u00f3n m\u00e9dica? Entonces era s\u00e1bado. \u00bfAcaso, se abrieron las puertas al enterarse este alb\u00e9itar de tan insigne enfermita?<\/p>\n\n\n\n<p>Qui\u00e9n sabe si al animalito le fue dado alg\u00fan ant\u00eddoto para contrarrestar el veneno que supuestamente hab\u00eda ingerido, o si le aplicaron alg\u00fan lavado estomacal -como a las suicidas- aunque esto no haya sido un acto premeditado, sino fue una carambola del destino. De todos modos, superado ya por el profesional el caso cl\u00ednico, alrededor de una hora y media m\u00e1s tarde -o as\u00ed me pareci\u00f3- Olga, \u00c1linka y la perrita estaban de regreso.<\/p>\n\n\n\n<p>Para aquel entonces, aunque&nbsp;<em>Pepa<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>Pili,<\/em>&nbsp;reunidas, mov\u00edan felices sus colas, Rufino se mostraba sonriente, y Olga, que debi\u00f3 estar dichosa porque su perrita se hab\u00eda salvado, no lo estaba. Es m\u00e1s, no le hizo la menor gracia el giro que hab\u00eda tomado la fiesta. El juego entre M\u00e9xico y Alemania se hab\u00eda empatado.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Nos \u00edbamos a los&nbsp;<em>penalties<\/em>! Y ahora s\u00ed, todos quer\u00edan ver el destino final de un juego que estaba haciendo historia. Lo malo fue que, en aquel cuarto de la tele, ya no cab\u00eda ni un alfiler. Se discut\u00eda el bajar la televisi\u00f3n a la sala para que as\u00ed todos pudi\u00e9ramos ver el desenlace.<\/p>\n\n\n\n<p>Poco importa si fue de un modo o de otro, porque todos los anhelos, todos los sue\u00f1os, todas las ansias y las furias en contenido confuso fueron a estrellarse al vac\u00edo. Y lo peor, toda esa suposici\u00f3n deportiva adoptada por la ideolog\u00eda del poder de las masas, al afirmar que el intenso deseo de muchos logra cambiar el curso de los acontecimientos, se fue a pique. Tuvo \u00e9xito en 1970 cuando en esa semifinal la mayor\u00eda estuvo a favor de Italia y ese equipo gan\u00f3. Del mismo modo, aconteci\u00f3 con el juego del campeonato; la mayor\u00eda estuvo a favor de Brasil\u2026 que logr\u00f3 el triunfo. Pero en 1986, esa teor\u00eda y todos los c\u00e1lculos se chamuscaron. Arbitrariedad de la vida; las patadas alemanas pudieron m\u00e1s que las mexicanas.<\/p>\n\n\n\n<p>Para finalizar y, aunque parezca una digresi\u00f3n de mi parte, menciono que la disciplina del sabio, tal como se expone en el Talmud, exalta ante todo el comportamiento \u00e9tico, considerado como una muestra de aristocracia de la virtud. Mas \u00e9sta, no s\u00f3lo vista como una cuesti\u00f3n de etiqueta o elegancia, sino considerada como un acto que conlleve impl\u00edcito la piedad.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfEs un\u00a0<em>noblesse oblige<\/em>\u00a0del ser humano ayudar a otro? S\u00ed. O mejor dicho, en vocabulario hebreo, es una\u00a0<em>mitzv\u00e1\u00a0<\/em>(precepto o deber religioso) ya que para que esta se lleve a cabo presupone una armon\u00eda de la mente. Y, obviamente, aquellos gritones frente a la televisi\u00f3n -yo incluida- sufr\u00edamos un estado de exaltaci\u00f3n o enajenaci\u00f3n\u2026 Felizmente, \u00c1linka, no.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que deseo acentuar de su conducta, en ese s\u00e1bado 21 de junio de 1986, es que ella encarn\u00f3 el principio b\u00e1sico del juda\u00edsmo en su manifestaci\u00f3n para realizar buenas obras. Porque, como sabemos, m\u00e1s importante que andar proclamando credos religiosos, ser\u00e1 siempre el desempe\u00f1o de actos bondadosos.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso, cuando conoc\u00ed a Gina (la hija de \u00c1linka y Abraham) de la manera m\u00e1s bizarra (esto podr\u00eda ser otro cuento para ser contado) y ella me invit\u00f3 a escribir, si no todo sobre su madre, al menos alg\u00fan recuerdo sobre ella, no pude pensar en otro mejor que este para honrarla.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\">&nbsp;Ciudad de M\u00e9xico, 8 de marzo de 2010<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\">Nedda G. de Anhalt<\/p>\n<\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El a\u00f1o fue 1986. 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