Nada más de pensar en ti escucho tu risa, clara y dulce. Era como agua trasparente que corre sobre piedritas en un río fresco. Siempre te reías cuando te contaba algo que me habías preguntado. Todo estaba bien cuando escuchabas, tu enorme calidez y belleza  llenaba de luz los encuentros contigo.

Tuviste un don  muy especial con la gente. Eras encantadora, aceptante, cálida y amorosa. Todo y todos te interesábamos, siempre tenias preguntas atinadas de lo que nos era importante, lo sabías de cada uno y después te reías. Había de ti algo lindo en todo momento……

En cada ocasión te recuerdo, tus abrazos, tus sonrisas, tu espejo en el que somos aceptados y queridos por ti…eres inmortal.

Patsy Stillman

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